Hubo espacio para hablar de referencias, de técnica, de experiencias laborales o de cómo conseguirlas.
Se confirmaron algunos rumores, como que Fernando Vicente fabrica sus propios colores de acrílico. También se desveló el secreto de la mermelada de toman en su casa. Como veis, bajamos a detalles insospechados.
El colofón del taller fue meterse de lleno en un ejercicio que ninguno de los participantes había realizado antes: un retrato caricaturizado que dignificara al personaje, en este caso, Julio Cortázar.
Más de uno y más de dos se llevaron una sorpresa al poner en marcha otra forma de mirar...y finalmente, todos sin excepción nos sorprendimos con los estupendos resultados.
¡Muchas gracias a todos!


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